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lunes, 12 de mayo de 2008

Domingo Arena


Hace pocos días se cumplieron dos años de la muerte del gran escultor Domingo Arena. Desde este blog nos apropiamos de las palabras de despedida que la periodista Cristina Matta publicara en su momento en diario Norte y se las ofrecemos a ustedes, hipotéticos lectores de Cuna, para que juntos y de la mano de Cristina recordemos y celebremos a semejante artista:


Diario Norte, 8 de mayo de 2006

Los teléfonos tienen la impresentable habilidad de sonar en el día equivocado, a la hora equivocada, con mensajes equivocados. Esta vez sonó y merecía se lo callara de un "tubazo". La voz del otro lado, serena pero quebrada de su esposa Mecha Ojeda anunciaba que Domingo El Tano Arena había fallecido ayer por la mañana, muy temprano.La frase penetró hasta estrujar el corazón y, tan pronto como eso, la vida salió disparada. Comenzó a correr con el dedo apoyado en la tecla que acelera las imágenes para repasarlas hacia atrás y hacia delante. En esa precipitada sucesión de cuadros El Tano Arena apareció cuando vino a instalarse en el Chaco a comienzos de los ’60 seducido por las maderas de sus montes. Italiano de nacimiento, naturalizado argentino y residente en Buenos Aires había comenzado con la escultura en 1955, arte en el que se consideraba autodidacta más allá de su contacto e intercambios con grandes referentes del género.Al menos dos conocidos talleres —uno, en la primera cuadra de López y Planes, y el otro en Roque Sáenz Peña al 600— fueron sus sitios preferidos para la experimentación, la creación, la presencia de visitantes interesados en saber de su obra o la charla con amigos. Celosa y prolijamente, El Tano cubría cada una de sus obras, acomodaba las herramientas, convivía con sus árboles frutales y aceleraba un mate para compartirlo. Su taller era su universo. Ahí transcurrían sus días, se resguardaba de ese mundo que giraba afuera; y quien allí entraba, seguramente, no podía salir indemne.En el dintel de madera de una de las puertas, el artista escribió con firmes trazos de tiza: "Nunca entregues las alas". Así fue para él. A rajatablas. Y así lo transmitía. Apasionado, infatigable, de una conducta inquebrantable y de principios libertarios, El Tano "tiraba la bronca" rebelado contra las injusticias de su tiempo. "La realidad de las mayorías es así, dura, dolorosa, con sabor a protesta y ganas de cerrar los puños. Y porque es así, quien quiera identificarse con ellas tiene, inexorablemente, que hablar con este mismo idioma", escribió en uno de sus catálogos.De esa manera vivió y concibió una producción que lo representaba cabalmente. Como un grito. A sus magníficas obras en madera —caracterizadas por sus volúmenes netos, de construcciones geométricas, marcadas aristas y con la figura humana siempre insinuada— le sucedieron las esculturas en bronce a las que les dio aire de seres alados y el movimiento concedido por las bisagras. Para entonces, lo obsesionaba perfeccionar el sistema denominado "a la cera perdida", al que consagró demasiado tiempo y esfuerzo hasta en la construcción de su propio horno de fundición.Ese era el Tano. Los premios le sucedieron a partir de 1958 y se multiplicaron sin detenerse. Conquistó salones nacionales y regionales para llegar al Gran Premio de Honor del Salón Nacional de Artes Plásticas en 1978, con su obra Tango. Los halagos, sin embargo, no lo cambiaban. Por el contrario, con el tiempo se volvió más exigente y menos concesivo, al punto de no aceptar nuevas invitaciones para exponer ni para participaciones públicas. Pero jamás dejó de trabajar ni de experimentar.La rutina diaria del Tano Arena con la escultura no tuvo pausas. No la tuvo, tampoco, en su incursión por otros trabajos. En ellos aplicaba los conocimientos de matricería y de los numerosos oficios ejercidos en la juventud, que le daban un sólido basamento. En su último taller —en el del barrio San Cayetano— conservaba sus obras, exhibía sus delicadas realizaciones en cuero y no dejaba de enseñar. En ese lugar se dedicó a disfrutar de la vida familiar y a ver crecer a sus hijos más pequeños. Domingo El Tano Arena tenía 79 años. La edad no aporta más dato que aquel del implacable cumplimiento del ciclo vital. El era y seguirá siendo el maestro que —pipa en mano y en la boca— levantaba su brazo en un encendido reclamo, el que recorría con los dedos curtidos sus obras para brindar una enseñanza, el que señalaba con energía la falta de rigurosidad en el hacer y el que se divertía contando acerca de la fonda El Pinchazo en sus épocas de boyero en los arreos de la pampa bonaerense.Mario Nestoroff le dedicó el poema Luz, que expresa en sus últimos versos: "En el palacio del Maestro Arena hay luz. / Un cincel rebrilla al aire de la noche compacta. / El taller del Maestro Arena está lleno de tallas, / de maderas esperanzadas... / La simpleza es palabra de honor en esta sala. / Veo la luz desde lejos. Vengo de las sombras. / Soy invitado a pasar, / a recibir una ración gratificante de luminosidad". El Tano marcó caminos. "Si logro dar a mis esculturas una aproximación de lo que me conmueve puedo sentirme, entonces, en algo justificado". Puede partir en paz el maestro. Nada de lo intensamente vivido fue en vano. Su palabra, su entrega, su creación, su descendencia confirman su luminoso paso por este mundo.

CRISTINA MATTA

3 comentarios:

Pablo Palacios domingo, septiembre 06, 2009  

Hoy se me ocurrió buscar información sobre el querido Tano Arena y me acabo de enterar por internet de que remontó vuelo hace ya casi tres años.
Nací en el 64 en Montevideo.
A los 9 años, con mi familia, "dejamos" Uruguay y nos establecimos dos años en Bs As.
Luego lleguamos al Chaco en 1975. Tenía 11 años.
Mi casa quedaba en Roque Saenz Peña al 500, a media cuadra de la via ("del otro lado de la via", todavia era de tierra y cuando llovía era un lodazal). Era una simple casa, pero para mi fue una gran usina de arte.
Se juntaban músicos, actores, periodistas, artistas plásticos, fotógrafos... y los fines de semana se guitarreaba en un amplio patio de tierra con asado y vino hasta altas horas de la noche.
Entre esos supo estar él. (Y vos sabes Cristina por haber estado también en esas reuniones cuantos otros personajes de la cultura chaqueña pasaron por allí, de los que aún la construyen cotidianamente y de aquellos que ya pasaron a la historia y son parte del patrimonio cultural).
Se podría hacer una lista de nombres que hoy "suenan" en los medios y constatar que ese lugar fue mágico por unos años.
"Dios los cria y el viento los amontona"...
Yo, a los 13, adolescente, empezaba a interesarme por las artes, primero la musica, después los títeres...
Mas de una vez golpee a la puerta del taller del tano y él que estaba laburando me hacía pasar y cebarle mate. Entre mate y mate se charlaba de todo un poco.
Alguna que otra vez me dio un trocito de madera para probar a darle forma, cosa que intente con escasos resultados.
Despues me mude y no sé porque nunca más volví a pasar por alla. Quizas porque mi vida tomo su rumbo... porque andaba de gira... porque emigré... porque etc, etc...
Hoy desde Italia, donde vivo desde hace ya 18 años vuelvo a recordar esos momentos y veo y reconozco que nada pasa por la vida de uno sin motivos.
Cada experiencia nos va modelando y hasta lo más ínfimo es parte de nuestra formación. Fue un contacto humano y artístico que dejó su huella.
Aún habiendo sido contactos esporádicos siempre los recuerdo como algo artísticamente muy estimulante. Como tantos otros casos en mi vida.
Este pequeño aporte anecdótico y aparentemente sin importancia (para mi la tiene y mucha) quiere agradecer humildemente lo que el Tano Arena supo brindarme sin saberlo. (Aunque intuyo que sí lo sabía).
Pare él mi saludo simbólico desde esta página.
Salud Maestro y Gracias.

Pablo Palacios.

Nicolas viernes, abril 15, 2011  

Mi Nombre es Nicolas, soy nieto de este señor. Hoy investigando y tratando de saber mas sobre este hombre, que no conoci y me hubiese encantado conocer, me doy cuenta lo importante que fue. Mi viejo es hijo del tano, obviamente de una relacion no formal ni oficial. Cuando yo estaba en la panza de mi mama, se que mi viejo y el se encontraron..se que el le ofrecio algunas cosas que mi viejo rechazo... despues no se nada mas. No estoy reclamando nada, solamente quisiera saber muchas cosas mas. Y vuelvo a repetir, me hubiese encantado de chiquito haber dado unas vueltas por ese taller, nutrirme con todo ese arte, ver, aprender, investigar.. hoy con 23 años, siempre me pregunto lo mismo...que hubiese pasado si yo hubiese crecido ahi..^? bueno creo que no tengo nada mas para decir, mando saludos a su flia o a aquel que lea esto..."Nunca entregues las alas" en una pared de mi cuarto vive ese mensaje, pero lo mas importante es que viva en el espiritu. Nico.

Nicolas viernes, abril 15, 2011  

Mi Nombre es Nicolas, soy nieto de este señor. Hoy investigando y tratando de saber mas sobre este hombre, que no conoci y me hubiese encantado conocer, me doy cuenta lo importante que fue. Mi viejo es hijo del tano, obviamente de una relacion no formal ni oficial. Cuando yo estaba en la panza de mi mama, se que mi viejo y el se encontraron..se que el le ofrecio algunas cosas que mi viejo rechazo... despues no se nada mas. No estoy reclamando nada, solamente quisiera saber muchas cosas mas. Y vuelvo a repetir, me hubiese encantado de chiquito haber dado unas vueltas por ese taller, nutrirme con todo ese arte, ver, aprender, investigar.. hoy con 23 años, siempre me pregunto lo mismo...que hubiese pasado si yo hubiese crecido ahi..^? bueno creo que no tengo nada mas para decir, mando saludos a su flia o a aquel que lea esto..."Nunca entregues las alas" en una pared de mi cuarto vive ese mensaje, pero lo mas importante es que viva en el espiritu. Nico.

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OJOS, DE LUCIANO ACOSTA Y MARIANO QUIRÓS

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Ojos es un libro que se inscribe en la tendencia de los llamados “libro objeto”, libros que condensan retazos artísticos y literarios; en este caso Luciano Acosta presenta una antología de la muestra que expusiera meses atrás el Fogón de los Arrieros, ahora complementados con brevísimos textos que funcionan como microrrelatos.

CUATRO PERRAS NOCHES, A/VARIOS

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Miguel Molfino asegura que en el Chaco no existió jamás una generación de escritores. Pero también augura que los síntomas de una generación de escritores estallan a los lejos, quizá no tan lejos, como estrellas a la mitad de una noche oscura. Pues bien, esas luces están aquí, en este libro". A. Germignani

TORRENTE

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Torrente, la novela que le valió al escritor chaqueño Mariano Quirós el Primer Premio Iberoamericano de Nueva Narrativa 2010. "En su veredicto, el jurado señaló que Torrente “es un relato-río de gran pulso narrativo, sostenido en la voz de una primera persona compleja y potente”

ROBLES

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Dijo Orlando Van Bredam: "Mariano: me siento feliz y orgulloso de ser tu amigo, no tu maestro (como me llamás en la dedicatoria), porque tus maestros son todas las lecturas que te construyeron desde los siete años (según confidencias de tu madre que me suenan a venganzas) cuando empezaste a escribir y no pudiste parar. Sería cínico si dijera que sos una promesa de las letras chaqueñas. No, nada de eso. No sos una promesa, si no una realidad. Ni siquiera de las letras chaqueñas, con perdón de mis queridos amigos chaqueños. Sos simplemente un buen escritor de hoy, porque como decía Juan L. Ortiz, la única patria de un escritor es su lenguaje. Desde ese lugar, nos mira, nos analiza, nos escribe y como Mariano, nos hace felices, porque no se olvida nunca que el primer deber de la literatura es hacernos más interesante y soportable la existencia".

LA SOMBRA DE LA MEMORIA, DE JORGE ZANARDI

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Es una compilación de lúcidos ensayos publicados en La Voz del Chaco durante el 2006. Mediante un concienzudo ejercicio de reflexión y la utilización de lo más noble del género periodístico, Jorge Zanardi reencauza en sus textos el delirio de las guerras, los tiempos de la dictadura y, a decir del autor, “ese amor por la tierra de uno que todos tenemos pero que se suele percibir de un modo distinto cuando estamos lejos de ella. Escribir y publicar allá es un modo, aunque imperfecto, de volver un poco...”

UN LIBRO RARO DE MIGUEL A. MOLFINO

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Un libro raro reúne poemas y fragmentos personales escritos en los diarios de Miguel Molfino entre 1996 y 1999. Este libro del autor de "El mismo viejo ruido" se revela así, por primera vez, en el género más difícil de la literatura: la poesía, y se muestra a su vez en un ámbito pocas veces frecuentado por un narrador de naturaleza “negra”, la fragmentación, a través del ejercicio del día a día que exige el formato diario. Molfino es, además de un notable escritor, un talentoso dibujante, y Un libro raro cuenta con 15 ilustraciones realizadas por él hace más de una década, que hoy salen a la superficie para acompañar a sus poemas y textos.

LA MÁGICA ALDEA DEL CREPÚSCULO, DE MIGUEL A. MOLFINO

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LA MÚSICA EN QUE FLOTAMOS, DE ORLANDO VAN BREDAM

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