miércoles, 5 de septiembre de 2007

Estrenos en Video



Por Pablo Black

Cuando se trata de un filme basado en un texto literario, una fuerte tentación en la que aconsejan no caer es la comparación entre uno y otro, ya que, como se sabe, son dos expresiones artísticas diferentes y cada una se ajusta a sus propias posibilidades estéticas, por nombrar sólo dos entre tantos argumentos razonables. Esto, digamos, puede ser válido para los casos en que el filme fue del agrado del espectador; cuando no, no habría que dudar un instante en aferrarse al texto literario de que se trate y reivindicarlo como a una inocente víctima, o bien condenarlo junto al filme si es tan malo o peor que este. Tres de corazones está basado en El taximetrista, de Juan José Saer, uno de sus mejores cuentos, cuya compleja y oscura trama el director Sergio Renán destruye despiadadamente (como ya supo hacerlo con otros logros de la literatura latinoamericana, y un caso ineludible es la extraordinaria novela El sueño de los héroes de Bioy Casares). La máxima catástrofe es la del guión, donde por ejemplo se resaltan detalles que en el cuento de Saer funcionan como verdaderos giros apoteósicos pero que en la película resultan banalidades difíciles de soportar, como si para describir la belleza de Marilyn Monroe bastara con detenerse únicamente en su lunar. Otra cosa para lamentar del guión es que junto a Renán y Rubén Mira participó en la elaboración del mismo Carlos Gamerro, un gran escritor. Los actores son Nicolás Cabré, Mónica Ayos, China Zorrilla, Roly Serrano y Luís Luque, de los cuales sólo los dos últimos, y sobre todo Luque, merecen compasión.

Sunshine: Alerta Solar es el octavo largometraje del inglés Danny Boyle, cuyas más famosas realizaciones son La Playa (1999), Exterminio (2003) y la exitosísima Trainspotting, apenas unos pasos atrás del máximo éxito de taquilla en la historia del cine inglés, me refiero a Cuatro bodas y un funeral. En algún momento del siglo XXI la extinción del sol comienza a sentirse en la Tierra y entonces, tras un fallido primer intento, se emprende una segunda misión con el fin de introducir en la mismísima estrella un aparato que le insufle energía. La tripulación del Icarus II sabe de entrada que es prácticamente imposible regresar a casa con vida, pero también sabe y acepta que se trata de una buena razón para morir. Además el filme ofrece un par de escenas de muerte de las más originales del último tiempo, y que son todo un hallazgo de romanticismo dentro del apuro y desapasionamiento característico del género de ciencia ficción: morir, dulce y serenamente, calcinado por el Sol. Abundan en los diálogos las reflexiones profundas, el ser, el cosmos, el polvo estelar que somos (y allí se puede ver en más de una oportunidad que efectivamente somos eso), algo que supongo es lógico y hasta verosímil que aparezca en situaciones de ese tipo, aunque habría que estar allí para saber, para realmente estar seguro si hablaríamos de esas cosas o de cualquier otra pelotudes. El filme es bueno porque tiene un ritmo excelente, porque no se parece en nada a Armagedón, porque la historia de amor es lo de menos y porque no sabemos y tampoco importa lo que esté pasando mientras tanto en el planeta Tierra. Quizá se le pueda reprochar la aparición de un villano con la consistencia física de un holograma y con decididas ganas de terminar con la humanidad y volverse el último hombre del universo, y digo que quizás se le pueda reprochar esto porque tranquilamente hubiera podido no aparecer nunca.

martes, 4 de septiembre de 2007

Veener. José González. Sony/BMG – Pop Art Discos. 2006

Por Noelia Zamora

Como una banda de sonido compuesta especialmente para ambientar cualquier espacio caprichosamente intimista y extremadamente apacible. Así suena José González.

Aunque muchos insisten con encasillarlo dentro de lo que musicalmente, en estos últimos años, se viene conociendo como new folk (un revival de la canción de autor que resalta sus raíces, plagado de sonidos acústicos y pausados), José logra introducir melodías que nos remiten ingenuamente al pop clásico y la bossa nova.

Veener fue editado en Europa allá por el 2003… sí, aquí llegó bastante más tarde, pero aún hay tiempo de alcanzar a oírlo, antes de que la primavera nos encuentre con In our nature, el que será el próximo trabajo del muchacho sueco, hijo de padres argentinos.

Mientras tanto, este disco transcurre con el desgrane de cada nota, desgrane que deja al descubierto su infinita simpleza. Ideal para regresar a “ese lugar”, al final de un día agitado. Hacer correr una y otra vez “Heartbeats”, ese cover de The Knife que lo consagró, luego de que SONY lo utilizara en el comercial de sus televisores LCD Bravia; “Crosses”; “Slow moves”, que como si fuera a crear el clima perfecto dice “…ellos seguirán susurrando sus mantras/ nosotros seguiremos susurrando nuestros mantras”; “Hints” y la bella “Lovestain”, con palmas que acompañan su tímida oscuridad.

Entonces diría que sí, que se puede llegar a hacer música tan sencilla, capaz de tejer una revolución sosegada, con letras cálidas y una voz templada, sin que todo ello fuera por eso menos interesante.

¡Ah! Y…si pudieran “hallar” las versiones que interpreta de, “Hand on your Herat” de Kylie Minogue, “Love will tear us apart” de Joy Division, y “Teardrop”, de Massive Attack, quizás pueda terminar de convencerlos y se dejen arrastrar por los austeros acordes de su sola guitarra.

lunes, 16 de julio de 2007

"Ida y Vuelta". Antología poética de Chaco y de Corrientes

Para quien aún no lo haya hecho, recomendamos la inmediata lectura de la antología poética Ida y Vuelta.
Se trata de un inspirado y necesario emprendimiento de las prolíficas e inquietas editoriales Ananga Ranga Taller, de Resistencia, y Cencerro, de Buenos Aires, emprendimiento que reúne lo más novedoso e irreverente de la poesía resistenciana y correntina. Y quienes se pusieron al frente del proyecto fueron el poeta resistenciano-portuario-correntino, Tony Zalazar, y el ¿porteño?, ¿bonaerense?, José Fraguas. Además de ofrecer páginas llenas de vitalidad, a veces adolescente y otras veces de una madurez desgarradora, Ida y Vuelta es una buena posibilidad para espiar cuál es el camino elegido por los poetas que hoy, ahora, marcan el pulso lírico de la región. Por supuesto, se trata de una antología y no todas las páginas ostentan el mismo vuelo, pero incluso las páginas menos favorecidas sirven para pasar momentos entretenidos. Recomendemos un par de autores: Mariana Rinesi, Cecilia Lis García, Lucas Brito Sánchez, Darío Schvetz, Claudia Massín... bueno, lean todo el libro. ¿Cómo lo consiguen? Muy fácil: escriban a tallerananga@gmail.com o llamen al 03722-462948, o al 03783-420305. Vamos, están a tiempo.

miércoles, 6 de junio de 2007

El legado de Sudestada

Por Pablo Black



Cuando en el último febrero declinaba la tarde de la primera jornada de la 7° Feria del Libro Chaqueño y hacía más calor que no sé qué, apareció un inadaptado de considerable tamaño y estatura vestido todo de negro y con, ¡por Dios!, con campera de jean, también negra. El hombre no superaba la treintena ni tal vez el vigésimo octavo año. Inmediatamente uno se podía dar cuenta de que no era de por acá. Primero porque no formaba parte del plantel regular de la cofradía freak chaqueña, a la que no es común que se le sumen tan de golpe nuevos creyentes; en segundo término porque se notaba que el forastero estaba sufriendo el calor como si fuese el Capitán Frío, de donde se deduce que la inadecuación de la vestimenta era consecuencia de su total desconocimiento sobre las hostilidades climáticas de la zona (exacerbadas, según Al Gore, por el calentamiento global), y que si no se sacaba la campera (cosa que angustiaba a todo aquel que le echara un ojo) se debía, comprensiblemente, a que se esforzaba por mantener ocultas las húmedas e indecorosas marcas que los vapores de su cuerpo habían dejado profusamente por todos los sectores de su negra remera. El hombre de negro era Walter Marini, un pibe extraordinario, hacedor junto a otras personas de la revista Sudestada, que ya tiene como cincuenta y largos números en la calle. Desde el segundo día de la feria del libro compartió el stan con la gente de Cuna, gente que aprovechó para curiosear los números de Sudestada que Walter había traído y para extraerle como indiscretos espías cualquier información relativa o útil para el oficio. Al momento del retorno de Walter a Buenos Aires, se realizó el intercambio de rigor entre las dos revistas. Cuna salió infinitamente más favorecida: además del librito de Molfino, ofrendó cuatro miserables números de la revista, que era todo lo que tenía para dar, a lo que Sudestada, representada por Walter, respondió con dieciséis números, un CD doble de grabaciones de Cortázar, una biografía de Fabián Poloseky y una joya en forma de DVD: la película Los Traidores de Reymundo Gleyzer. Todo, por supuesto, hecho o rescatado por Sudestada.
Para quienes no lo saben (como no lo sabía yo), Gleyzer era un cineasta de ferviente lucha social, que sobre todo hacía documentales y que había puesto en marcha junto a otros compañeros un proyecto llamado Cine de la Base, dirigido al obrero y al pobre, la verdadera base de la sociedad según Gleyzer. Los militares del ´76 no demoraron un instante en ir a buscarlo y hacerlo desaparecer. Los Traidores es su único filme de ficción, ficción a la que traiciona constantemente con células y derivas del documental, algo que lo vuelve relativamente comparable a los filmes de Costa Gavras. Los Traidores es la historia del ascenso y progresiva corrupción de un dirigente sindical peronista, y por ende la historia de la degradación de toda una institución (CGT). No hay más argumento que ese: el retrato longitudinal de un traidor a través de las mil fechorías que comete. Sin embargo el filme es de una rareza perturbadora. Omitiendo incluso las originalidades formales, que no son pocas, se puede apreciar cómo entrelaza registros disímiles o aparentemente incompatibles como la parodia, el drama, el documental (el ritmo y los cambios de la ficción están marcados por los acontecimientos históricos reales), rarezas que hacen pensar en la osadía de su director o en lo mucho que se divertía con tanta irreverencia creativa. Y por si queda alguna duda al respecto, está la maravillosa y grotesca escena del velorio que ni el mismísimo Fellini (director que indiscutiblemente Gleyzer debía admirar) o el más fanático surrealista se habría atrevido a introducir en un filme como Los Traidores. Sinceramente, una película para todo público, lo que quiere decir que la deberían ver todos, pues ahora que resurge del olvido desconocerla es desconocer toda una provincia de lo mejor del cine argentino. Por eso, a quienes deseen verla, les ofrezco las instalaciones de mi casa. Anótense aquí, que si llegamos al considerable número de dos interesados, abrimos la primera función. Otra opción, quizás la más conveniente, es visitar la página de Sudestada http://www.revistasudestada.com.ar/, y pedir a Walter que les envíe un ejemplar de la película. Yo les aseguro que Walter, sin detenerse en consideraciones superfluas como por ejemplo el clima que haga afuera, saldrá corriendo al correo para cumplir con su pedido.



sábado, 19 de mayo de 2007

El quinto con opcional


CUNA te ofrece, en su quinto numero, más cultura. Porque seguimos apostando, nos volvimos a jugar. Ahora también, editamos libros. Lo hicmos junto a Ediciones Cospel.
En esta oportunidad te ofrecemos, opcional con la revista, "Un libro raro" de Miguel Angel Molfino, a $10 pesos.
El libro tiene prologo de MIguel Cantilo (ese que cantaba la marcha de la bronca se acuerdan??) y está ilustrado por el propio Molfino.
Un libro raro reúne poemas y fragmentos personales escritos en los diarios de Miguel Molfino entre 1996 y 1999.
Este libro raro
El autor de El mismo viejo ruido se revela así, por primera vez, en el género más difícil de la literatura: la poesía, y se muestra a su vez en un ámbito pocas veces frecuentado por un narrador de naturaleza “negra”, la fragmentación, a través del ejercicio del día a día que exige el formato diario.
Molfino es, además de un notable escritor, un talentoso dibujante, y Un libro raro cuenta con 15 ilustraciones realizadas por él hace más de una década, que hoy salen a la superficie para acompañar a sus poemas y textos.
Radicado desde el ’96 en México, la poesía de Molfino –explica en el prólogo Miguel Cantilo–, “es el testimonio incontestable de que encontró su amarradero en la bendita tierra mexicana...” Hay en sus poemas “una fuerte dosis de argentinidad exenta de parásitos nostálgicos”.

¿Qué quién es Miguel Molfino?
Molfino (1949) nació en Saladillo, Buenos Aires. Publicó Versiones y perversiones en 1986, singulares aguafuertes que, a partir de pequeños hechos cotidianos tomados de los diarios, se convirtieron en verdaderas joyas literarias. El mismo viejo ruido llega en 1994, libro de relatos donde se destaca la oscura trama de “La muerte viaja en una Olivetti”.
Prosas escogidas, editada en 2006, reúne lo mejor de sus versiones y perversiones y los más inquietantes relatos de su segundo libro. Miguel Molfino reside en DF, México, donde reparte su tiempo entre la labor literaria y su multipremiado oficio de publicista. Actualmente trabaja en su primera novela.