Desde hace 15 años, escritores, editores, académicos, bibliotecólogos, traductores, ilustradores, pedagogos, comunicadores, narradores y lectores, nos encontramos para aprender unos de otros durante 4 días, junto a un público de miles de personas. En un aniversario emblemático, la Fundación Mempo Giardinelli, propone pensar juntos la producción literaria, los temas, los avances, las tareas pendientes, las innovaciones en materia de fomento de lectura de los últimos quince años. E imaginar lo que vendrá, lo que seremos capaces de construir durante los próximos quince.
Programa del Primer Día
Desde las 14.30- Acreditación y últimas inscripciones.
16.30 Acto Inaugural
17 - Conferencia Magistral de Apertura: Graciela Falbo
18 - Mesa 1: 15 años de Literatura Argentina y Latinoamericana Leopoldo Brizuela (Escritor, La Plata) Washington Cucurto (Escritor, BA)Abdón Ubidia (Editorial El Conejo, Ecuador) Antonio Sarabia (Escritor, México)Lauren Mendinueta (Escritora, Colombia)20 hs Primera Tertulia de Lecturas – Entrada libre y gratuita para escuchar a los autores leer su propia obra. Leerán Beatriz Actis (Rosario), Leopoldo Brizuela (La Plata), Gabriela Aguilera (Chile), Mariano Quirós (Chaco), Silvia Paglietta (La Matanza), María Luisa Miretti (Santa Fe), Noelia Buttice (Paraguay), Mario Méndez (Buenos Aires), Verónica Sukaczer (Buenos Aires) y Alfonso García Rodríguez (España).
¿Quiénes son los escritores que participarán en la primera mesa?
Leopoldo Brizuela es escritor, periodista y traductor, nació en La Plata en 1963. Estudió Derecho y Letras en la Universidad de La Plata, carrera que interrumpió para estudiar canto con Leda Valladares. Su obra de ficción incluye Tejiendo agua, Primer Premio Fortabat de Novela; Inglaterra. Una fábula, Primer Premio Clarín y publicada en España, Alemania, Brasil, Francia y Portugal; El placer de la cautiva, publicada en Portugal y Francia y Los que llegamos más lejos. También publicó Fado (poemas, 1995). Recibió el Premio Municipal Ciudad de Buenos Aires por su novela Inglatera y el premio Konex por el quinquenio 1999-2004. Inglaterra fue nominada como mejor novela traducida al francés. Enseña escritura creativa y coordinó durante diez años el taller de escritura de la Asociación Madres de Plaza de Mayo. Colabora en Clarín y La Nación. Su nueva novela, Lisboa, es uno de los más importantes lanzamientos que se realizarán en la Feria de Frankfurt.
Washington Cucurto es el seudónimo de Santiago Vega, poeta, narrador y editor argentino, nacido en Quilmes. Dirigió la editorial Eloísa Cartonera, un proyecto social que edita libros de cartón comprado a los cartoneros de Buenos Aires, con la aparición del libro de poemas Zelarayán, (mezcla de televisión, comic y política) irrumpió en la escena cultural argentina. Fundó junto a otros poetas (Rodolfo Edwards, Daniel Durand) del estilo narrativo que él llama "Realismo Atolondrado". También incursionó en el llamado estilo Neobarroco con los poemarios La máquina de hacer paraguayitos y Veinte pungas contra un pasajero. Describió en sus novelas y poemas la inmigración dominicana, peruana y paraguaya de la década de 1990 en Buenos Aires. Su libro Cosa de Negros describe en un lenguaje fresco, lleno de neologismos y cruzado por la jerga de los inmgrantes de países limítrofes el mundo de las bailantas de cumbia. Tambiém escribió 1810, La revolución vivida por los negros que muestra facetas “obscultas” del General San Martín.
Abdón Ubidia Quiteño, autor de cuentos y novelas de carácter urbano como Ciudad de invierno que ya lleva 24 diciones, Sueño de lobos y La Madriguera, ambos ganaron, en su momento, premios literarios importantes; ha escrito también cuentos fantásticos como Divertinventos, El Palacio de los espejos y La Escala humana y libros de ensayos como El Cuento popular, Referentes; Lectores, credo y confesiones, Celebración de los libros y obras de teatro como Adiós Siglo XX. Algunos libros suyos han sido traducidos a varias lenguas. Es presidente de Editorial El Conejo de Quito.
Antonio Sarabia Licenciado en Ciencias y Técnicas de la Información por la Universidad Iberoamericana. En 1981 se marcha a Europa y radica desde entonces entre París, Lisboa y Guadalajara, México. Su primera novela, El Alba de la Muerte, es finalista del Premio Internacional Diana Novedades en 1988. Desde entonces ha publicado las novelas Amarilis, Los Avatares del Piojo, Banda de Moebius, Los Convidados del Volcán, El Cielo a Dentelladas, Troya al Atardecer, y Primeras Noticias de Noela Duarte, novela escrita a seis manos con José Ovejero y José Manuel Fajardo. También libro de cuentos Acuérdate de mis Ojos y el libro de viajes El Refugio del Fuego, en colaboración con el fotógrafo argentino Daniel Mordzinski. Troya al Atardecer fue galardonada con el premio Espartaco de la Semana Negra de Gijón a la mejor novela histórica publicada en lengua española en el 2007. Se le considera uno de los grandes escritores de la moderna narrativa iberoamericana. Su obra ha sido traducida al italiano, francés, portugués, alemán y griego.
Lauren Mendinueta. Nació en Barranquilla, Colombia en 1977. Trabajó como bibliotecaria en Fundación, donde ofreció talleres de promoción y creación literaria para niños y jóvenes. Ha publicado seis libros de poesía y una biografía de Marie Curie. Recibió el Premio Nacional de Poesía Universidad Metropolitana por el poemario Autobiografía Ampliada que también mereció el Premio Festival Internacional de Poesía en Medellín. Le fue otorgada también la Medalla “Mujer destacada en letras” de la Universidad del Atlántico, en Reconocimiento a su labor cultural. Su antología “Poesía en sí misma” (2007), fue publicada por la Universidad Externado de Colombia. Su último libro La vocación suspendida (de 2008) recibió en España el VI Premio Internacional de Poesía Martín García Ramos. Su poesía ha sido traducida al inglés, italiano, ruso, alemán y francés. Actualmente vive en Lisboa.
Dos conferencias matutinas sobre experiencias de escritura:
La experiencia de la escritura biográfica
Las experiencias de la escritura literaria y la literatura periodística.
Con Martha Vianna y Eric Nepomuceno (Escritores, Brasil) Jueves 19 de 10 a 12 en la Universidad Popular (Calles Mitre y Santa Fe). No se requiere inscripción.
TODOS LOS TALLERES
TENDRÁN LUGAR EN DIVERSAS SALAS DE LA CIUDAD LOS DÍAS JUEVES 19 Y VIERNES 20, DE 9 A 12.
Leer y dar a leer. Con Noelia Buttice. En Instituto de Formación Docente San Fernando Rey (aula) - Av. Castelli 1150.
Gestión de agentes para proyectos de lectura. La experiencia de Brasil. Con Fernando Braga (Plan Lectura de Brasil). En Instituto de Formación Docente San Fernando Rey (aula) - Av. Castelli 1150 Taller de Dramaturgia.
Ir y volver, La palabra como herramienta para la construcción de acciones escénicas a partir de la memoria personal y comunitaria. Con Gabriel Peveroni (Dramaturgo, guionista de TV, Periodista, Uruguay) En el Museo del Hombre Chaqueño – Calle Juan B. Justo 280
Lectura, escritura y edición. Con Abdón Ubidia (Escritor y editor, Ecuador) En Diario Norte – Calle Pellegrini 744.
La lectura en el aula a partir de 4to grado y en el nivel secundario. Con Teresita Valdettaro (Editora, Buenos Aires) En el Centro Cultural Nordeste - Calle Arturo Illia 355.
El álbum ilustrado es cosa de dos. La imagen también cuenta. Promoción Lectora. Con Mg. Paula Carbonell (Escritora, España) En el Microcine del Complejo Cultural Guido Miranda – Calle Colón 164.
La poesía en el aula. De la creación al recitado, ejemplos y experiencias. Textos de la tradición española. Con Alfonso García (Periodista y Escritor (España) En el Museo de Medios – Calle Pellegrini 203.
Alfabetización inicial. Formar niños lectores y escritores ¿desde pequeños? Con María Elena Cuter y Cinthia Kuperman (Pedagogas del Programa Escuelas del Bicentenario) En OSDE - Calle Pueyrredón 152.
Criterios de selección de textos para la lectura en voz alta. Con Patricia Pujalte (Especialista UNNE, Chaco)En el Centro Cultural Nordeste (sala piso superior) - Calle Arturo Illia 355.
Fomentar la lectura en la escuela secundaria. Con Orlando Van Bredam (Docente y Escritor, Formosa) En el Instituto de Formación Docente San Fernando Rey (SUM) - Av. Castelli 1150.
Promover la literatura en las escuelas secundarias de una sociedad mediática. Con Silvia Contín (Pedagoga, Universidad Nacional de La Patagonia)En OSDE - Calle Pueyrredón 152.
Un recorrido histórico por la Literatura Infantil y Juvenil Argentina. Con Alicia Diéguez (Especialista y editora de la Revista Etruria, BA) En Sala de Conferencias de la AFIP – Calle Güemes 581.
Cómo planificar, desarrollar y sostener proyectos escolares de lectura. Beatriz Actis (Escritora y epecialista UNR, Rosario)En la Biblioteca Popular Josefa Urdapilleta – Calle La Cangallé 420.
De la emoción a la palabra: taller de lectura y escritura de texto autobiográfico. Con Ángela Pradelli (Escritora y docente) y Cristina Ibáñez (UNLZ) En Sala de Conferencias de CICRE – Calle Vedia 184 Planta Alta.
Ya elegí qué leer. Y ahora qué? Una mirada desde la didáctica de la literatura.
Ma. Luisa Miretti (Escritora y especialista UNR, Rosario)En Museo de Bellas Artes (MUBA) – Calle Mitre 163.
Lectura y discapacidad. Con Verónica Sukaczer (Escritora y especialista)En Instituto de Formación Docente San Fernando Rey (aula) - Av. Castelli 1150.
Gestión de proyectos culturales de lectura. Con Julio César Ibarra (Escritor, Chile)En Aula de Informática de la Biblioteca Central de la UNNE – Av. Las Heras.
Matar no es fácil, taller de lectura y escritura de literatura criminal. Con Gabriela Aguilera (Escritora, Chile)En la Escuela N°2 Raúl B. Díaz – Calle Obligado 450.
Leer y escribir poesía. Con Lauren Mendinueta (Poeta y promotora de lectura, Colombia)En la Biblioteca de la Escuela de Comercio – Av. San Martín 602 – El día viernes este taller comenzará a las 9.30.
Bibliotecas escolares y gestión de la información. Con Prof. Mabel Kolesas (Bibliotecóloga, Bs.As.)En la Biblioteca Popular Bartolomé Mitre del Colegio Lino Torres – Av. Sarmiento 831.
La Biblioteca 2.0, las nuevas tecnologías como recurso del bibliotecario. Con Enzo Abbagliati (Ex Coordinador Nacional del Programa Biblioredes, Chile)En el Centro Cultural Alternativo – Calle Santa María de Oro 471.
Lectura en voz alta. Con Silvia Paglietta (Narradora, Tallerista de Plan Nacional de Lectura) En el CEP N°11 “Lino Torres (SUM) – Av. Sarmiento 831.
Taller de las cosas que no existen. Estimular la imaginación en el aula. Con Miguel Molfino (Escritor, Chaco)En el Centro Cultural Alternativo – Calle Santa María de Oro 471.
Taller de edición de libros artesanales, cómo multiplicar la propuesta en las escuelas. Con María Gómez y Santiago Vega de Editorial Eloísa Cartonera En la Casa de la Memoria – Calle Marcelo T. de Alvear 32.
Taller de formación de lectores críticos. Prensa y escuela.Con Graciela Falbo (UNLP)En Instituto de Formación Docente San Fernando Rey (aula) - Av. Castelli 1150
miércoles, 18 de agosto de 2010
lunes, 9 de agosto de 2010
Nuestra encuesta
En nuestra primera encuesta, los datos recabados nos permiten hacer la siguiente lectura: hubo 27 personas dispuestas a perder su tiempo participando, tal vez con ganas, tal vez para ver qué pasaba. No hay mucho que agregar al respecto. O no tenemos ganas. En todo caso, gracias por participar.
martes, 3 de agosto de 2010
Arquitextos exaspera

Por Pablo Black
Lo de Arquitextos exaspera. No digamos crispa, porque en estos días ése es un término del enemigo, de Biolcatti por ejemplo. Mejor decir exaspera, una palabra que difícilmente usaría el enemigo, quizás porque la considere inofensiva, poco derrocadora. Lo de Arquitectos exaspera, entonces, porque no puede ser que la queja de una funcionaria desinformada y mala leche —sólo alguien con mala leche y terriblemente obtuso puede acusar de apología a la pedofilia a quienes simplemente crearon una excelente herramienta de trabajo, y creo que al respecto la discusión no da para más—, no puede ser, decíamos, que la indignación temerosa e interesada —como suelen ser las indignaciones burguesas— de esa funcionaria, indignación que habría que haber dejado rápidamente en su justa medida, es decir, en nada, haya generado un escándalo de proporciones que terminó por enfrentar a quienes no debía haber enfrentado, no al menos por tan poca cosa. Es cierto, lo primero que dijo Tete Romero fue que el libro Arquitectos sería inmediatamente sacado de las escuelas, pues su contenido, como aclararon una y otra vez sus mismo hacedores, había sido pensado para el uso de adultos y no de aulas de escuela. Pero cuando poco después se supo que el Estado jamás había entregado ni entregaría el libro a las escuelas, la comedia ya había comenzado y había quedado en evidencia el primer error de Romero, o sea salir a decir que sacaría de las escuelas un libro que nunca había estado en ellas, cosa que en muchos despertó la impresión de que el tipo se había dejado llevar por la escandalizada señora. Lo que en términos concretos, tenga o no Romero sus razones, fue así. El segundo error de Romero, quizá el único de importancia, fue no haber admitido en ningún momento su metida de pata, su equivocación, su apresuramiento, y salir a decir como si no hubiera dicho nada antes que el libro nunca había estado en las escuelas. Una actitud que, naturalmente, despierta sospechas. Pero de ahí a acusar al tipo de traidor, me parece que hay demasiado, diría que es casi irse a la mierda. No hay dudas de que Romero debe disculpas y explicaciones a varias personas a las que su error —o quizás algo más que error, pero definitivamente no traición—, haya molestado e incluso desilusionado, pero llamarlo traidor o facho… qué quieren que le diga, habla muy mal de quienes —y me incluyo, por supuesto— desde siempre lo hemos considerado un valioso hermano frente al colchón de injusticia, ignorancia y gorilismo sobre el que aún despertamos todos los días. Y no hace falta desplegar un currículum de Romero para probar lo que digo, sólo se requiere memoria a corto plazo. Entiendo perfectamente la indignación de, por sólo mencionar a uno, Marcelo Caparra por ejemplo, la entiendo porque yo también sentí lo mismo, pero también sé cuáles son los verdaderos enemigos, y, ¡por dios!, Romero no es uno de ellos. Que tipos de indudable valor como Marcelo Caparra y Tete Romero terminen enfrentados por esto, es simplemente papita para el loro, y ya se sabe que el loro está ahí, escuchandolo todo. Por mi parte prefiero pensar que estas son cosas que suelen suceder en tiempos de vacaciones y feria judicial. Por suerte ya comenzaron las clases y se reanudaron las actividades del Juzgado Federal, donde podemos encontrar una buena muestra, es cierto que exagerada y grotesca, de quienes son el verdadero enemigo.
Lo de Arquitextos exaspera. No digamos crispa, porque en estos días ése es un término del enemigo, de Biolcatti por ejemplo. Mejor decir exaspera, una palabra que difícilmente usaría el enemigo, quizás porque la considere inofensiva, poco derrocadora. Lo de Arquitectos exaspera, entonces, porque no puede ser que la queja de una funcionaria desinformada y mala leche —sólo alguien con mala leche y terriblemente obtuso puede acusar de apología a la pedofilia a quienes simplemente crearon una excelente herramienta de trabajo, y creo que al respecto la discusión no da para más—, no puede ser, decíamos, que la indignación temerosa e interesada —como suelen ser las indignaciones burguesas— de esa funcionaria, indignación que habría que haber dejado rápidamente en su justa medida, es decir, en nada, haya generado un escándalo de proporciones que terminó por enfrentar a quienes no debía haber enfrentado, no al menos por tan poca cosa. Es cierto, lo primero que dijo Tete Romero fue que el libro Arquitectos sería inmediatamente sacado de las escuelas, pues su contenido, como aclararon una y otra vez sus mismo hacedores, había sido pensado para el uso de adultos y no de aulas de escuela. Pero cuando poco después se supo que el Estado jamás había entregado ni entregaría el libro a las escuelas, la comedia ya había comenzado y había quedado en evidencia el primer error de Romero, o sea salir a decir que sacaría de las escuelas un libro que nunca había estado en ellas, cosa que en muchos despertó la impresión de que el tipo se había dejado llevar por la escandalizada señora. Lo que en términos concretos, tenga o no Romero sus razones, fue así. El segundo error de Romero, quizá el único de importancia, fue no haber admitido en ningún momento su metida de pata, su equivocación, su apresuramiento, y salir a decir como si no hubiera dicho nada antes que el libro nunca había estado en las escuelas. Una actitud que, naturalmente, despierta sospechas. Pero de ahí a acusar al tipo de traidor, me parece que hay demasiado, diría que es casi irse a la mierda. No hay dudas de que Romero debe disculpas y explicaciones a varias personas a las que su error —o quizás algo más que error, pero definitivamente no traición—, haya molestado e incluso desilusionado, pero llamarlo traidor o facho… qué quieren que le diga, habla muy mal de quienes —y me incluyo, por supuesto— desde siempre lo hemos considerado un valioso hermano frente al colchón de injusticia, ignorancia y gorilismo sobre el que aún despertamos todos los días. Y no hace falta desplegar un currículum de Romero para probar lo que digo, sólo se requiere memoria a corto plazo. Entiendo perfectamente la indignación de, por sólo mencionar a uno, Marcelo Caparra por ejemplo, la entiendo porque yo también sentí lo mismo, pero también sé cuáles son los verdaderos enemigos, y, ¡por dios!, Romero no es uno de ellos. Que tipos de indudable valor como Marcelo Caparra y Tete Romero terminen enfrentados por esto, es simplemente papita para el loro, y ya se sabe que el loro está ahí, escuchandolo todo. Por mi parte prefiero pensar que estas son cosas que suelen suceder en tiempos de vacaciones y feria judicial. Por suerte ya comenzaron las clases y se reanudaron las actividades del Juzgado Federal, donde podemos encontrar una buena muestra, es cierto que exagerada y grotesca, de quienes son el verdadero enemigo.
viernes, 30 de julio de 2010
¿Qué te pasa profe? ¿Estás nervioso?
Es lamentable lo ocurrido con el libro Arquitextos. En principio porque el bullicio generado en los últimos días por el “alto” contenido sexual de algunos de sus textos, opaca el muy buen trabajo desarrollado y encabezado durante más de dos años por los escritores Mario Caparra y Roberto Mateo. En una provincia y en un país que están muy pero muy lejos no sólo de la escritura, sino de la lectura, la tarea de estos dos escritores —que se vio enriquecida con el aporte de Lucas Ameri y Marina Coronel— resulta casi épica. Puede dar testimonio de ello la gran cantidad de personas —docentes, bibliotecarios, alumnos, público en general— que participa cada vez que se anuncia la realización de estos talleres literarios.
“Tomemos la palabra” es el nombre de la red de talleres itinerantes, que hace poquito cruzó las fronteras chaqueñas y llegó a Las Toscas. Un título por demás acertado, porque de algún modo si algo demanda cada momento histórico, es que nos adueñemos siempre de las palabras. Cosa de poder escribir nosotros, cada vez, tal o cual momento histórico, sin esperar a que nos lo escriban. Y adueñarse de las palabras significa, en buena medida, decir las cosas como son. Si quienes se vieron ofendidos por el contenido de Arquitextos hubiesen leído la consigna propuesta en el libro, es probable que el debate hubiese cobrado algo de vuelo. Pero es evidente que no. Que no leyeron. De otro modo no se hubiesen “asustado” u “ofendido”, y hasta hubieran podido ofrecer argumentos que escaparan, que trascendieran aquello de la moral y las buenas costumbres. Podrían haber mencionado, por ejemplo, el mucho o escaso valor estético de los textos en cuestión; se podrían haber planteado si expresan transgresiones o meras formas del mal gusto. Muchas cosas podrían haber dicho. Pero no. Eligen siempre lo más elemental: la integridad de los chicos. Vamos. Los chicos no comen vidrio.
Mientras manifestamos nuestro escándalo por la impresión de palabras “fuertes”—que dicho sea de paso, nadie lee; porque ése es otro tema: nadie lee; y usted, señora profesora, usted, señor profesor, y usted, señor funcionario, leen aun menos que nadie— entregamos a los chicos, cuyo futuro tanto nos preocupa, a la basura de la televisión, la basura de los noticieros, la basura de las páginas web, de los teléfonos celulares, de los bailes del caño, de las motocicletas, del consumo idiota y sin criterio. ¿O no? ¿No hay escuelas, acaso, que anhelan participar del programa de Tinelli? Media pila entonces.
Lo único positivo que deja este escándalo tan absurdo, es que a la hora de horrorizar, los libros pueden mucho más que cualquier otra cosa. Ahora nos vamos a una ronda de lectura con los chicos del barrio: hoy nos toca el Marqués de Sade.
“Tomemos la palabra” es el nombre de la red de talleres itinerantes, que hace poquito cruzó las fronteras chaqueñas y llegó a Las Toscas. Un título por demás acertado, porque de algún modo si algo demanda cada momento histórico, es que nos adueñemos siempre de las palabras. Cosa de poder escribir nosotros, cada vez, tal o cual momento histórico, sin esperar a que nos lo escriban. Y adueñarse de las palabras significa, en buena medida, decir las cosas como son. Si quienes se vieron ofendidos por el contenido de Arquitextos hubiesen leído la consigna propuesta en el libro, es probable que el debate hubiese cobrado algo de vuelo. Pero es evidente que no. Que no leyeron. De otro modo no se hubiesen “asustado” u “ofendido”, y hasta hubieran podido ofrecer argumentos que escaparan, que trascendieran aquello de la moral y las buenas costumbres. Podrían haber mencionado, por ejemplo, el mucho o escaso valor estético de los textos en cuestión; se podrían haber planteado si expresan transgresiones o meras formas del mal gusto. Muchas cosas podrían haber dicho. Pero no. Eligen siempre lo más elemental: la integridad de los chicos. Vamos. Los chicos no comen vidrio.
Mientras manifestamos nuestro escándalo por la impresión de palabras “fuertes”—que dicho sea de paso, nadie lee; porque ése es otro tema: nadie lee; y usted, señora profesora, usted, señor profesor, y usted, señor funcionario, leen aun menos que nadie— entregamos a los chicos, cuyo futuro tanto nos preocupa, a la basura de la televisión, la basura de los noticieros, la basura de las páginas web, de los teléfonos celulares, de los bailes del caño, de las motocicletas, del consumo idiota y sin criterio. ¿O no? ¿No hay escuelas, acaso, que anhelan participar del programa de Tinelli? Media pila entonces.
Lo único positivo que deja este escándalo tan absurdo, es que a la hora de horrorizar, los libros pueden mucho más que cualquier otra cosa. Ahora nos vamos a una ronda de lectura con los chicos del barrio: hoy nos toca el Marqués de Sade.
jueves, 29 de julio de 2010
ARQUITEXTOS: LA BURRADA EN LA QUE INCURREN ES SEMEJANTE AL DEDO EN EL ORTO QUE LE METIERON A OSCAR WILDE PARA SABER SI ERA PUTO O NO

Por Alfredo Germignani
En El escritor y sus fantasmas, de 1963, un brillante ensayo que revuelve en las tripas mismas del oficio de escribir, Sábato explica: “Hay probablemente dos actitudes básicas que dan origen a los dos tipos fundamentales de ficción: o se escribe por juego, por entretenimiento propio y de los lectores, para pasar y hacer pasar el rato, para distraer o procurar unos momentos de agradable evasión; o se escribe para buscar la condición del hombre, empresa que ni sirve de pasatiempo, ni es un juego, ni es agradable”. La observación es harto acertada y aquellos escritores que han dedicado sus vidas enteras a explorar los abismos de la condición humana lo padecieron en el cuerpo. No me cabe ninguna duda que Bukowsky, de no haberse encontrado con la literatura, lo hubiesen metido en algún hospital mental. Que Miller, que en la Francia de los años 30 hasta dormía debajo de un puente distinto cada noche y a duras penas, pasando hambre, parió Trópico de cáncer, por cuya obra enfrentó un procesamiento por obscenidad en su país. Y es que al polémico autor estadounidense le encantaba meterle el dedo en el culo a la América puritana e hipócrita de entonces. Y hacía muy bien. Más atrás en la historia, en la Francia napoleónica, el Marqués de Sade escandalizaba con sus novelas Justine o los infortunios de la virtud e Historia de Aline y Valcour, y por ellas y otros textos lo metieron en un pozo hediento durante más tres décadas. Más acá, el genio de Fernando Pessoa adolecía minado por el alcohol; ni siquiera él –que fue un grande con mayúsculas– pudo evitar el desgarramiento que le causó el acto de la escritura de batalla desde las fosas más oscuras de la condición humana.
La polémica surgida alrededor de dos páginas del libro Arquitextos en Coronel Du Graty no hace más que multiplicar estos fantasmas. Más allá de que se trata de un valioso texto que recogió el trabajo de dos años de taller de la dirección Letras del Instituto de Cultura en distintas localidades de Chaco, y de los evidentes esfuerzos de censura que se procuran algunos sectores de la sociedad –oficiales y no–, resulta sorprendente el espanto, el pavor que le producen a ciertas personas encontrarse en un texto de literatura con las palabras pene, pija, verga, poronga, garcha, concha, clítoris, culo, coger, mierda, puto, ponerla, chota, etcétera. Y lo que resulta más increíble todavía es que al no comprender por qué y para qué están puestas ahí, cómo están puestas ahí, las tilden de heréticas y encima les arranquen las hojas al libro. Y mucho peor todavía es que a unos de los poemas –uno en verdad bonito de la poeta Miryam Castillo de Barranqueras–, por uno de sus versos que reza empalmándose, cogiéndose niños, lo señalaron de incitar a la pedofilia. Está muy en claro que esta gente no lee ni el almanaque.
Claro, como era de esperar, los cuervos de algunos medios están empezando a editorializar el tratamiento de la información como se les da la gana. Lo único que les interesa es hacerse un festín. Un periodista llegó hoy a decir incluso que bueno, que él no había estudiado sobre esto, que él era apenas un comunicador y no era quién para opinar. Pero, por supuesto que esos textos son réprobos, declaró. La burrada en la que están incurriendo es sólo semejante a la ignominia que sufrió Oscar Wilde, cuando le metieron el dedo en el orto para saber si era puto o no, y no felices con esto, después lo mandaron a la cárcel condenado a trabajos forzados. Allí, escribió dos de sus obras más hermosas, De profundis y la conmovedora Balada de la Cárcel de Reading. Uno de las estrofas de ésta última, dice: “Éramos como hombres que por un pantano / de inmunda oscuridad avanzan tanteando; / no nos atrevíamos a susurrar una oración / ni a dar suelta a nuestra angustia; / algo había muerto en cada uno de nosotros / y lo que había muerto era la esperanza”. Es cierto. Hasta de la misma mierda puede salir un buen poema.
La polémica surgida alrededor de dos páginas del libro Arquitextos en Coronel Du Graty no hace más que multiplicar estos fantasmas. Más allá de que se trata de un valioso texto que recogió el trabajo de dos años de taller de la dirección Letras del Instituto de Cultura en distintas localidades de Chaco, y de los evidentes esfuerzos de censura que se procuran algunos sectores de la sociedad –oficiales y no–, resulta sorprendente el espanto, el pavor que le producen a ciertas personas encontrarse en un texto de literatura con las palabras pene, pija, verga, poronga, garcha, concha, clítoris, culo, coger, mierda, puto, ponerla, chota, etcétera. Y lo que resulta más increíble todavía es que al no comprender por qué y para qué están puestas ahí, cómo están puestas ahí, las tilden de heréticas y encima les arranquen las hojas al libro. Y mucho peor todavía es que a unos de los poemas –uno en verdad bonito de la poeta Miryam Castillo de Barranqueras–, por uno de sus versos que reza empalmándose, cogiéndose niños, lo señalaron de incitar a la pedofilia. Está muy en claro que esta gente no lee ni el almanaque.
Claro, como era de esperar, los cuervos de algunos medios están empezando a editorializar el tratamiento de la información como se les da la gana. Lo único que les interesa es hacerse un festín. Un periodista llegó hoy a decir incluso que bueno, que él no había estudiado sobre esto, que él era apenas un comunicador y no era quién para opinar. Pero, por supuesto que esos textos son réprobos, declaró. La burrada en la que están incurriendo es sólo semejante a la ignominia que sufrió Oscar Wilde, cuando le metieron el dedo en el orto para saber si era puto o no, y no felices con esto, después lo mandaron a la cárcel condenado a trabajos forzados. Allí, escribió dos de sus obras más hermosas, De profundis y la conmovedora Balada de la Cárcel de Reading. Uno de las estrofas de ésta última, dice: “Éramos como hombres que por un pantano / de inmunda oscuridad avanzan tanteando; / no nos atrevíamos a susurrar una oración / ni a dar suelta a nuestra angustia; / algo había muerto en cada uno de nosotros / y lo que había muerto era la esperanza”. Es cierto. Hasta de la misma mierda puede salir un buen poema.
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