lunes, 4 de febrero de 2008

De qué va...

No sabemos quién puede llegar a interesarse por el contenido de este blog, por lo tanto nos permitimos contarles aquí, que se está gestando el próximo número de revista Cuna, el número 8, y que nos place y complace ofrecerles un adelanto. Ahí va: Nota de tapa: dos escritores infernales: José Gabriel Ceballos y Orlando Van Bredam. Correntino el primero, entrerriano "nacionalizado" formoseño, el segundo. Cada uno, desde su lugar en el mundo (Alvear, provincia de Corrientes, Ceballos / El Colorado, provincia de Formosa, Van Bredam), ha gestado una obra originalísima y, sobre todo, divertidísima. Lo que queremos decir es que se trata de dos escritores en serio, y ustedes saben, no siempre encontramos escritores en serio, menos en esta parte del mundo. Encontramos, sí, gente que escribe, lo que no está mal, pero nunca es suficiente. Cuando ustedes lean las entrevistas a Ceballos y a Van Bredam (realizadas vía correo electrónico, lo que de alguna manera quiere decir que se tomaron el trabajo de escribir para nosotros, es decir, escribieron sobre ellos y sobre su obra, para nosotros), entenderán de qué hablamos. Por eso, compren el próximo número de Cuna.

lunes, 21 de enero de 2008

Charly... Rock & Roll Yo


Está bien, llegamos tarde, unos cuatro o cinco años... pero llegamos. Escuchamos Rock & roll y quisimos saltar desde un noveno piso, pero está claro: hay sólo una persona capaz de hacerlo y de contarlo después. Y de cantarlo después. Mal cantado, como tiene que ser. Unos pares de canciones memorables: Dileando, Rehén, Asesíname (sus dos versiones), Cretino, Wonder (quién si no este tipo iba a recuperar al gran Stevie Wonder). Vamos imbéciles, a escuchar. Say no more.

viernes, 11 de enero de 2008

ESTA TARDE

Esta tarde vi a un perro comerse un pajarito. Era un perro de aspecto tristísimo, flaco como la muerte y, sobre todo, desesperado. Ojos de perro apaleado. Por eso, supongo que por eso, no me pareció nada mal que se comiera a un estúpido pájaro. En todo caso, si yo tuviese ojos de perro apaleado, no dudaría a la hora de comerme un perro, cualquier perro, el perro que sea.